Lo que delata tensión y cómo soltarlo
Hombros pegados a las orejas: pide «sube los hombros, aguanta dos segundos y déjalos caer». Brazos cruzados y apretados contra el pecho aplastan las mangas y pueden leerse como cierre; suaviza con «cruza los brazos pero deja las manos descansando sobre el bíceps, sin apretar». Las manos metidas en los bolsillos hasta la muñeca desaparecen del cuadro; solo los dedos adentro y el pulgar afuera. La barbilla levantada muestra la parte de abajo de la mandíbula; «adelanta la cara hacia mí y baja la barbilla un centímetro». La mandíbula apretada se nota en las sienes: pide que exhale por la boca justo antes del disparo.
Frases para alguien que dice que no sabe posar
No le pidas que se ponga cómodo; dale una acción con principio y final. «Camina hasta la columna, recárgate con el hombro y voltea cuando te diga». «Acomódate el reloj como si se te hiciera tarde». «Siéntate, apoya los codos en las rodillas y mírame como si te acabara de hacer una pregunta». Dispara durante el gesto y justo después, cuando la cara se afloja. Si se ríe de sí mismo, sigue disparando: de ahí salen expresiones que no conseguirías pidiéndolas. A los cinco minutos, enséñale una foto que funcione en la pantalla; un resultado concreto le da más confianza que cualquier frase de ánimo.
Cómo cambia la pose según la ropa
Con traje, el saco va abotonado de pie y desabotonado al sentarse; abierto de pie cae en dos paneles sueltos y se pierde la línea de hombros a cintura. La solapa es un lugar natural para una mano. Con camisa sin saco, remanga hasta debajo del codo: los antebrazos dan textura y las manos tienen dónde ir. Una playera ajustada deja ver cualquier encorvamiento, así que apóyate más en paredes, barandales o un banco. Con chamarra, las manos en los bolsillos laterales con los codos separados del torso dan forma a la silueta. Con suéter, jalar las mangas o tomar el cuello resuelve las manos.